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Abril 2016
Por Artemio Pedro Abba


La urbanización de las villas en la BAM / Una meta fundamental en pos del objetivo de pobreza cero

Autor: Artemio Pedro Abba, Coordinador General del Observatorio Urbano Local – Buenos Aires Metropolitana (OUL-BAM), CIHaM/FADU/UBA.

 

El objetivo de pobreza cero no debe constituir una dimensión meramente estadística, en las áreas urbanas los asentamientos precarios reúnen la mayoría de los atributos que caracterizan las situaciones de privación de las familias. La suma de carencias es producto de la segregación social acumulativa (empleo precario, viviendas deficitarias, carencia de redes de infraestructura, baja accesibilidad a servicios educativos y sanitarios, etc.) que se materializa en la fragmentación del espacio urbano.

 

Sin embargo la evolución de los barrios degradados en las últimas 4 décadas muestra una modificación de la “clásica” relación centro periferia que había originado los bolsones de pobreza de la segunda y tercera corona de la Buenos Aires Metropolitana (BAM). En este último lapso mientras se mantenían estables o mejoraban los tradicionales asentamientos precarios, a partir de su regularización dominial o diversas acciones de mejoramiento, se producía un nuevo fenómeno de centralización de la pobreza urbana.

 

 

Las villas, con construcciones de hasta 7 pisos en el núcleo glamoroso de la Buenos Aires Metropolitana (BAM), constituyen el nuevo paisaje producto de una construcción social multicausal donde se combinan la globalización periférica, el redireccionamiento migratorio, el deterioro del tramo público del transporte, los no resueltos solapes jurisdiccionales emergen entre los factores que dan el resultado más visible de segregación y fragmentación urbana. Este coctel explosivo es el producto acumulado de la “contribución” de muchos gobiernos que hicieron la vista gorda del problema y muchas veces lo convirtieron en un falso motivo de controversias entre la Nación y la Ciudad, que no podrá limitarse con una malla metálica sino con políticas de integración física y normativa (La Nación, 26/11/15).

 

No se ha reparado que se trata de un nuevo modo de recepción de migrantes, originado por cambios en los equilibrios de la ecuación transporte–uso del suelo que modificó en las últimas décadas la relación centro-periferia. La variación diferencial del peso de la “fricción” de la distancia, que desfavorece a los sectores de menores recursos, constituye una de las causas principales para que la BAM comenzara a parecerse a otras grandes ciudades latinoamericanas por el fuerte incremento de la centralización de la pobreza urbana.

 

El sistema de transporte público vigente hasta mediados del Siglo XX universalizaba la accesibilidad como derecho ciudadano y contribuía a la mayor compacidad del territorio urbano y la practicabilidad de la relación empleo-residencia de forma más homogénea según estratos sociales. En este esquema los sectores de menores recursos, con el mantenimiento de costos de traslado subsidiados, estaban dispuestos a pagar el tributo de su tiempo libre en pos de acceder a suelo y vivienda para sus familias en las orillas de la ciudad en crecimiento.

 

 

Los sectores de mayores recursos mantuvieron su centralidad predominante, como fue registrado por Torres al analizar los procesos de metropolización, por prevalecer en sus decisiones la valorización de su tiempo vital pagando mayores rentas de localización (Torres, H. A., 1978). Esta circunstancia conservó una calidad urbana diferenciada en el centro histórico metropolitano y sus corredores principales especialmente en el eje norte.

 

Esa configuración que se mantuvo aún en la etapa de industrialización sustitutiva de importaciones (ISI) se diferenció del modelo de ciudad industrial que proponían como universal las corrientes de investigación anglosajonas de la Escuela de Chicago. Pero ese modelo de la BAM comienza a modificarse en los ´80, como lo advertía el mismo Torres, a partir de los datos del Censo de 1991, por un incipiente “deterioro central” y una creciente modalidad de “periferización de las elites”, invirtiendo las tendencias históricas de esa relación. Los posteriores análisis que actualizaron el Mapa Social, ya contando con los resultados de los Censos 2001 y 2010, hacen evidente ese nuevo paisaje de la Buenos Aires Metropolitana (Abba, Furlong, Susini, Goicoechea y Laborda, 2014).

 

El fenómeno, visto dos décadas después, confirma claramente esa hipótesis y la sitúa en el contexto de disminución de los niveles de pobreza estructural de la población en el GBA, aunque manifestándose de manera diferencial en la Ciudad de Buenos Aires y los Partidos del conurbano. Se utiliza para el análisis, el indicador de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) que se aplica por primera vez en el Censo de Población, Hogares y Viviendas de 1980 y se ha continuado relevando en los sucesivos censos nacionales.

 

El Gran Buenos Aires presenta una disminución de los hogares con NBI en el período 1980 – 2010 (aproximadamente 100 mil) muy significativa, si se tiene en cuenta que en ese lapso de tiempo aumentó en alrededor de 1,4 millones el número de hogares. El fenómeno no fue constante en las décadas analizadas pues esa tendencia de mejora se interrumpió en el período 1991-2001, en el cual se produjo un aumento de los hogares con NBI tanto en la Ciudad de Buenos Aires, como en los Partidos del Conurbano.

 

 

 

Se observa que en el período 1980-2010 los componentes Condiciones Sanitarias, Hacinamiento y Vivienda (1 de los 5 componerntes del NBI) en el caso de la CABA presentan un aumento del peso en la composición del NBI mientras que los componentes Escolaridad y Capacidad de subsistencia descienden, la diferencia en el comportamiento según los tipos de privación contenidos en el NBI se tornan claramente divergentes, mientras los hogares con deficiencias materiales aumentan, los hogares con deficiencias de tipo social disminuyen. Esto parece indicar que si bien las políticas de inclusión llevadas adelante por el Gobierno Nacional en el período 2003-2010 marcan un cierto impacto en la escolaridad y la capacidad de subsistencia de los hogares, esto no se ha visto  reflejado en un mejoramiento de las condiciones del hábitat en la ciudad.

 

El cambio impuesto por una liberación de las fuerzas del mercado como factor dominante en la ecuación transporte–uso del suelo, que se profundiza en los ’90, revelaba una nueva realidad en la que los sectores de mayores recursos habían extendido sus opciones de hábitat desde las áreas centrales en sus tradicionales reductos del corredor Norte, desde Recoleta a Olivos, nuevos emprendimientos denominados Torres-country, difuminados en la ciudad central, hasta las opciones periféricas en Countries, ciudades nuevas cerradas, hipervinculadas por una red de autopistas y nuevas centralidades selectivas. El reverso era protagonizado por los sectores de menores recursos para los cuales no había opciones, debían localizarse próximos a los lugares de trabajo, dado que la capacidad del transporte masivo había menguado fuertemente.

 

Un primer dato de esta nueva realidad se había detectado en los 80 y 90 cuando se observaba que los obreros de la construcción pernoctaban durante la semana precariamente en la obra como forma de ahorro dado que las tarifas de transporte habían aumentado por encima del costo de vida. Más tarde las opciones empezaron a ser el hotel-pensión, la densificación de las villas existentes o nuevas tomas por los altos alquileres exigidos en los mismos barrios precarios por desarrolladores endógenos.

 

Entre 1980 y 2010 la población en barrios precarios aumentó crecientemente en el área central y zonas pericentrales con tasas más altas que en la propia periferia de las 2da. y 3ra. coronas metropolitanas. Esta nueva forma de crecimiento central de la pobreza urbana recuerda a los modos de expansión periférica del período 40-60, que se consolidó merced a los loteos especulativos, la autoconstrucción y la extensión de las redes de servicios por parte del Estado.

 

Puede observarse que en las dos últimas décadas, registradas por los censos nacionales, el crecimiento de la vivienda precaria en la Ciudad ha sido altísimo en términos relativos, más del 73 %, mientras en el total del Gran Buenos Aires era casi nulo debido al ya mencionado mejoramiento relativo en los Partidos que forman parte del GBA. La consecuencia hoy muy visible en la Ciudad ha sido el fuerte aumento del peso relativo que la vivienda subestandar tiene para el parque total, tendencia que se invierte en el resto de la región.

 

 

A este nuevo modelo de “las periferias internas urbanas” en la ciudad central le ha faltado la pata estatal para mejorar las condiciones de habitabilidad de miles de familias atraídas por la demanda de una masa residual de trabajadores precarizados ejercida por la nueva economía terciaria avanzada. Los diferentes gobiernos que se sucedieron en el período democrático intentaron revertir la brutal política expulsiva que había implementado la dictadura pero no avanzaron, se interpuso el obstáculo de la superposición de jurisdicciones de Nación y Ciudad en el territorio de villas.

 

Hoy la coincidencia política de las jurisdicciones involucradas, incluida la Provincia de Buenos Aires, permite encarar planes habitacionales a escala metropolitana que consideren los aspectos demográficos, culturales, económicos y del hábitat de esta nueva forma de crecimiento urbano. No quedan más excusas para materializar la asistencia en forma plena a estas nuevas estrategias del hábitat popular en las puertas de la centralidad Premium de una globalizada Buenos Aires Metropolitana.

 

Crónica trimestral de la institucionalidad metropolitana

 

El paso al monocolor político post-electoral despertó esperanzas fundadas en la oportunidad de superar limitaciones que la interjurisdiccionalidad le impone a la resolución de la larga agenda de problemáticas metropolitanas (Del Piero, P., 2015). Sin embargo debe tenerse en cuenta la baja incidencia que en la materia tuvieron otras situaciones históricas de monocolor político, sin contar el “incoloro” monocolor de los períodos bajo regímenes militares.

 

Las tomas de tierras en el conurbano, especialmente la muy mediática en el partido de Merlo, en la transición post-electoral  pusieron interrogantes sobre la postulación sobre la tendencia de cambio de la relación centro-periferia que se hace en la parte central de este informe trimestral (Pugliese, L., 2015). Sin embargo los hechos registrados verifican la unicidad del problema habitacional en la BAM y podría tratarse de ciclos de un mismo proceso.

 

 Los registros de analistas del proceso de “periferización de las élites” marcan un cambio que tras el auge de los countries estaría marcando un paso a las “microciudades” (Scarpinelli, L., 2015) con una postura idealizada de desconcentración. En realidad no desaparece la fuerte integración interaccional metropolitana que retroalimenta el sprawl y los flujos automotor individual intensivos.

 

El histórico fallo de la justicia imponiendo la carga de culpabilidad en funcionarios y empresarios en la causa por el desastre evitable de Once reaviva el movimiento social que fue el verdadero sostén de la recuperación del material rodante de FFCC de cercanías de la BAM (Página 12, 30/12/15). Tales circunstancias sumada a reafirmación de retomar el espíritu del RER de los 70’ por parte de la Ciudad en las declaraciones post-electorales (Clarín, 13/12/15) y una emblemática reunión del llamado por los protagonistas reunión de Gabinete Ciudad-Provincia (La Nación, 22/12/15), alienta a pensar en la posibilidad de alcanzar un andarivel institucional más estable en materia de transporte poniendo en funcionamiento la Agencia de Transporte Metropolitana (ATM).

INSTITUCIONALIDAD METROPOLITANA / ANALISIS DE COYUNTURA / Período 1/10/15 al 31/12/15

APA

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Abba A. P., Furlong, L., Susini, S., Goicoechea, M. E. y Laborda, M., (2014), “Identificación de la estructura socioterritorial de la  ciudad de Buenos Aires teniendo en cuenta su contexto metropolitano”, Informe Final, UPEAMBA/CABA y CIHaM/FADU/UBA, 15 de septiembre de 2014.

Clarín, “Horacio Rodríguez Larreta: “La prioridad es el traspaso de la Federal a la Ciudad”, 13/12/15

Del Piero, Pedro, (2015), “Buenos Aires Metropolitana, ahora o nunca”, idM diciembre, Fundación Metropolitana. 2015).

 La Nación, “Inauguraron la malla de acero que cubre un tramo de la villa 31”, 26/11/15.

 La Nación, “Seguridad, salud y movilidad, las prioridades para el área metropolitana”, 22/12/15.

  Página 12, “Una tarde de justicia en la sala de Retiro”, 30/12/15.

 Pugliese, Luciano, (2015), “Para hablar menos de tomas y desalojos”, idM diciembre, Fundación Metropolitana. 2015).

 Scarpinelli, Luján, (2015), “Real Estate: después del auge de los countries, las microciudades se multiplican con el concepto de todo en uno", diario La Nación, 13/10/2015.

 Torres, Horacio A., (1978), “El mapa social de Buenos Aires en 1943, 1947 y 1960. Buenos Aires y los modelos urbanos”, Revista Desarrollo Económico, IDES, Nº 70, Vol. 18, Julio-Setiembre, 1978.

 

 

 

Anexo

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